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Prueba Volkswagen T-Cross TSI | Saldó su deuda

Desde que llegó a nuestro mercado, el Volkswagen T-Cross fue protagonista: en apenas algunos meses se convirtió en referente del segmento a fuerza de ventas. A dos años de su llegada, Volkswagen lo mejora en términos mecánicos y multimedia.

A mediados de 2019 Volkswagen saldó la primera deuda que tenía con nuestro mercado: la incorporación de una “camioneta” en el segmento B, algo que había sido bacheado parcialmente durante varios años por híbridos como CrossFox o SuranCross.

El impacto de T-Cross fue inmediato, con virtudes como su equipamiento de seguridad y confort, su habitabilidad y baúl y el comportamiento general. Entre las cosas que le criticamos, tanto nosotros como el público en general, estaba el motor; el conocido MSI dejaba gusto a poco (LINK).

La llegada de la T-Cross 200 TSI (LINK) soluciona esto con la incorporación del motor turbo de 1 litro y 116 CV. Lo manejamos y te contamos cómo performa este bloque.

Estética y equipamiento

No hay muchos cambios a simple vista. Se trata de una actualización que afecta poco a la silueta “de siempre”: apenas es reconocible porque en su portón lleva estampada la nueva denominación “200 TSI” que, como en otros modelos, hace mención al torque del motor (200 Nm).

Por lo demás, es la misma T-Cross de siempre. Su frente a esta altura es inconfundible y los detalles como el “T-Cross” en la zona baja de la trompa le suma personalidad. De costado mantiene la tipica línea SUV de cintura alta marcada por una nervadura de punta a punta mientras que atrás respeta el portón trasero con el aplique negro que también le aporta jerarquía y la distingue.

Por nuestras manos pasó la variante Highline (full) que mantiene los puntos altos que ya hemos analizado en ocasión de la prueba de la anterior (LINK): en seguridad se destacan los seis airbags, controles de tracción y estabilidad, isofix, espejo fotocromático y faros antiniebla delanteros.

En materia de confort, climatizador, sensor de lluvia y estacionamiento (delantero y trasero con cámara) y tapizado de cuero. ¿Faltantes? Podríamos pedirle ADAS, algo que ya incorporaron varios de sus competidores.

Habitabilidad y multimedia

Respecto del espacio no hay novedades, lógicamente, y eso es una buena noticia porque el producto de Volkswagen es uno de los que más espacio ofrecen atrás. Con 2,65 metros de distancia entre ejes, las plazas traseras están dispuestas para que tres adultos viajen confortablemente aunque la central es menos ergonómica que las laterales. Quien lo haga adelante dispondrá de volante y butaca con doble regulación para poder acomodarse de la mejor manera.

También mantiene el tablero digital Active Info Display de excelente iluminación, lectura y hasta personalización pero hay cambios en la multimedia. Y positivos.

El discover media le cede su lugar a VW Play, la central telemática de 10 pulgadas que debutó con Nivus y que está expandiéndose a todos los modelos de Volkswagen (hace poco lo recibió el Polo LINK). Se trata de una computadora atiborrada de información y funciones pero que, una vez que nos familiarizamos, es una aliada clave para el día a día. Todo se enmarca en un habitáculo de muy buena presentación, con materiales de calidad promedio pero que dan una muy buena primera percepción de calidad.

Dijimos que el baúl se mantiene sin cambios y eso también es bueno porque ofrece al cliente con 373 o 420 litros gracias al piso modular que permite acomodar el piso de ese sector de acuerdo a las necesidades.

Motor

La gran novedad no se ve, está bajo el capot. Se trata del moderno motor TSI de 1 litro, tres cilindros y 116 CV que, según Volkswagen, “se caracteriza por lograr mayor eficiencia y, en resultado, mejor autonomía del vehículo”.

Lo acompaña la clásica caja automática de seis velocidades Tiptronic que no presenta muchos cambios: tiene pasajes fluidos, no manifiesta mayores trabas y cuenta con levas al volante para un manejo secuencial para, por ejemplo, efectuar algún sobrepaso en ruta.

Es un bloque con brío que responde casi inmediatamente al pedido del pedal derecho. Por eso no sorprende que mejore notablemente todos los registros de aceleración del 1.6 MSI. De los 14 segundos originales baja a 11,5 el “cero a cien” y los 35 del kilómetros los reduce a poco menos de 32. Independientemente de las sensaciones que, insistimos, son más que buenas, los números son elocuentes.

A a hora del consumo, también buenas noticias porque prácticamente mantiene los mismos registros del 1.6 aspirado, con un promedio urbano que no llega a pasar los 10 litros “cada cien” y en ruta, entre 100 y 130 km/h, oscila entre 6 y 8.

En pocas palabras, una mejora de sensaciones y prestaciones que no van en detrimento del consumo y, sobre todo, prácticamente echado por tierra uno de los pocos puntos en contra que tenía T-Cross pero solo en las versiones Comfortline y Highline ya que la Trendline mantiene el MSI.

Comportamiento dinámico/off road

En línea con lo que venimos contando, con un comportamiento desarrollado en la región y listo para atacar y defenderse de todos los caminos maltrechos de nuestra zona.

Con un esquema tradicional de barra atrás, T-Cross sabe moverse bien por nuestras rutas, con un andar franco y predecible y obviamente los controles de seguridad activos vigilando que eso se mantenga. No tiene mayores problemas en encarar curvas de mediana intensidad a velocidad rutera y eventualmente el motor ayudará a salir de alguna situación que requiera un extra de potencia.

En ciudad también ofrece un confort lógico, pero en ocasiones puede ser apenas áspero, en parte, a las llantas de 17 pulgadas que calza. Esto, claro, hilando fino ya que los voladizos ayudan a que no haya contactos innecesarios.

Difícilmente incorpore tracción integral o incluso algún tipo de asistencia pasiva tipo Grip Control que mejore el dinamismo de T-Cross en caminos no asfaltados, con lo cual sugerimos que su uso se limite -creemos que así será- al día a día en ruta y ciudad.

También hay otra buena noticia en este apartado: la frenada sigue siendo descomunal, con menos de 39 metros para detenerse de 100 a 0, una distancia que merece el aplauso teniendo en cuenta que se trata de un segmento de vehículos familiares.

Precios y rivales

Es enorme el universo del segmento B “SUV”. Cada día aparecen más competidores y posiblemente Volkswagen haya apelado a este cambio de motor para mantenerse vigente y poner en cancha lo mejor que tiene. T-Cross se las ve con las variantes full de Chevrolet Tracker, Citroën C4 Cactus, Ford EcoSport, Haval H2, Hyundai Creta, Jeep Renegade, Nissan Kicks, Peugeot 2008 y Renault Captur, entre otros.

La oferta es enorme y cada vez se ven más SUV por la calle. T-Cross, con el poco tiempo que lleva en su segmento, demostró que es un vehículo con argumentos y cada vez más elegido por los argentinos. Y encima, con uno de los mejores motores disponibles en nuestro país.

+ Eficiencia del motor
+ Habitabilidad
+ Equipamiento general

– Falta de ADAS
– Gama algo acotada
– Auxilio temporal

FICHA TÉCNICA

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